Consultas, ejercicios y ejemplos de fotografia
En fotografía, ya sea fija o en cine, la composición es la forma en la que se ordenan los objetos vistos dentro del encuadre, dentro de lo que efectivamente queda en cuadro.
La perspectiva, el horizonte, la diagonal, la línea "S", la imagen horizontal, la imagen vertical, el centro de interés, el fondo, el contraste, el equilibrio, son elementos a tener en cuenta a la hora de componer el cuadro, estos conceptos vienen originalmente de la pintura.
En cine, a diferencia del teatro o de la fotografía tradicional, la posibilidad de variar la posición de la cámara para seguir el desarrollo de la acción y resaltar distintos aspectos de la escena le da un nuevo nivel de significado al encuadre. De ese modo también participa del montaje, generándose el denominado montaje dentro del plano.
La composición de una fotografía es, en cierto modo, un arte... y como tal no existen reglas ni limitaciones que hagan que una determinada composición sea mejor que otra; no obstante, basándose en los elementos comunes conocidos respecto al modo en que los seres humanos percibimos y subjetivizamos las imágenes se han documentado una serie de guías que todo fotógrafo debería conocer y tener en cuenta para mejorar la transmisión de los elementos objetivos y subjetivos del tema y motivo de la imagen al espectador.
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El ser humano cuando percibe una imagen suele hacerlo de una determinada forma y en un determinado orden; además, existen ciertos aspectos en una imagen que ayudan a captar en general la atención del cerebro y que suelen evocar ciertas sensaciones o sentimientos.
Cuando se compone una fotografía que pretenda ser algo más que una instantánea de un hecho, es decir, cuando se pretenden transmitir sensaciones o resaltar ciertos mensajes con una fotografía es preciso conocer cómo funcionan estos mecanismos de la percepción del ser humano de cara a aplicar las técnicas oportunas para transmitir lo que deseamos. En cierto modo, se puede decir que la composición es como un lenguaje subliminal para transmitir sentimientos a través de las imágenes.
Algunos elementos con los que se puede jugar en la composición son:
Para trabajar estos elementos, para moldear y transmitir mensajes en este
lenguaje visual, el fotógrafo tiene a su disposición múltiples herramientas:
El encuadre es aquello que el fotógrafo sitúa dentro de la fotografía, la porción de escena que elige captar. Ante un mismo motivo cada fotógrafo puede elegir hacer una fotografía diferente captando unos u otros elementos.
En esta selección de lo que sitúa dentro de la fotografía y cómo se hace, aunque ninguna es norma estricta, existen algunas directrices que se pueden tener en cuenta, a saber:
Es importante repetir otra vez que no existen reglas rígidas y mucho menos con respecto a dónde deben colocarse los objetos dentro del encuadre, no obstante, es importante que el fotógrafo conozca algunos recursos cuya eficacia está demostrada y que pueden ser de utilidad para resaltar el motivo o transmitir distintas sensaciones.
En las culturas occidentales, derivado de los sistemas de escritura, las
personas acostumbramos a mirar de arriba a abajo y de izquierda a derecha (en
las culturas árabes y orientales dependerá igualmente de su sistema de
escritura). Además, la mirada no se mueve normalmente de forma uniforme sino que
se suele detener en ciertos puntos equiespaciados al mismo tiempo que avanza en
el recorrido que esté siguiendo. En estos puntos es donde se concentra por
defecto el interés del espectador y es donde debemos colocar el motivo que
deseemos resaltar en nuestras fotografías. De esta forma nace la llamada regla
de los tercios, que nos indica que si dividimos la imagen a partes iguales por
dos lineas horizontales y dos verticales, los cuatro puntos de intersección de
dichas lineas son los que mayor atención recibirán del espectador (y en el orden
antes indicado).
Debido a esto podrá deducirse igualmente que el motivo no debe ir centrado en el encuadre sino que es preferible desplazarlo ligeramente a la izquierda ya que así se obtienen imágenes menos simplistas, más atractivas y que ayudan al ojo a recorrer los puntos de atención.
Por otro lado el fotógrafo debe tener presentes las líneas dominantes de
la composición que está realizando y utilizarlas para dirigir la atención del
espectador, no desviarla. Se puede hallar una línea casi en cualquier cosa. Una
de las normas más populares de la composición se basa en la repetición de las
líneas y objetos, especialmente cuando el tema es una estructura. Las líneas
pueden ser, horizontales, verticales, curvas u oblicuas. Las diagonales y líneas
en "S" son mucho más interesante que las líneas paralelas, se utilizan para
imprimir un cierto movimiento a las fotos.
El caso más básico de línea dominante es la de horizonte. La línea de horizonte actúa de referente para el espectador y es conveniente colocarla recta (no inclinada) y no en el centro vertical de la imagen sino a dos tercios (por arriba o por abajo) ya que si se coloca la línea del horizonte al centro se obtendrá una imagen descriptiva, inexpresiva; mientras que al bajarla o subirla estamos primando el cielo, el mar o la tierra como fondo (o incluso motivo) de la imagen.
Otro caso típico son las líneas diagonales que a menudo se forman en las
fotografías: pe. una barandilla de un paseo, una acera, un camino... todos estos
elementos forman líneas dominantes en la fotografía y pueden, por tanto, ser
usados para conducir la atención. Un recurso habitual es colocar estas líneas en
las diagonales de la fotografía haciéndolas coincidir con una o más esquinas de
la misma: así el ojo recorrerá esas líneas desde las esquinas a los centros de
interés ayudando a dirigir hacia ellos la atención del espectador.
Al cortar las líneas dominantes con uno de los lados de la fotografía ésta parece interrumpirse bruscamente, mientras que al llevar una línea a una esquina da la sensación de continuidad.
Finalmente, es importante resaltar dos casos especiales de líneas dominantes: la
mirada y el movimiento.
El enfoque es otro de los elementos fundamentales para dirigir la atención del espectador y resaltar los motivos de nuestras composiciones.
El anillo de enfoque de la cámara fotográfica nos permite enfocar a distintas distancias y controlando la apertura del diafragma y el tiempo de exposición del obturador podemos conseguir mayor o menor profundidad de campo en la imagen y también enfoques selectivos (efecto Bokeh).
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No bokeh |
Faux bokeh |
El primer gran recurso artístico del enfoque selectivo es claro: resaltar el elemento enfocado (el motivo) frente a todo lo demás que está desenfocado (fondo). Este recurso es muy poderoso a la hora de fijar el centro de interés de la fotografía y todo buen fotógrafo hace uso profuso de él.
El enfoque selectivo no deja de ser una aplicación de una reducida profundidad de campo. En fotografía de paisajes, en general, es preferible una gran profundidad de campo para abarcar todos los detalles con nitidez en todas las zonas de la fotografía. No obstante, para el retrato, la fotografía del detalle y muchas otras ocasiones suele ser preferible una profundidad de campo limitada para que sólo aquello que interesa al fotógrafo aparezca nítido.
El ser humano, por su propia constitución física, está acostumbrado a ver las cosas desde aproximadamente 1,60 m. de altura y de frente. Las imágenes así se captan de forma clara y descriptiva, si bien no aportan ninguna originalidad.
La variación del punto de vista aporta perspectivas diferentes con elementos inesperados que a menudo captan más la atención. Es por esto que existen infinidad de recursos fotográficos en este sentido siendo la directriz general el que el fotógrafo debe estudiar el motivo y la escena buscando puntos de vista innovadores y/o más atractivos para el espectador.
Teniendo en cuenta esta premisa general existen ciertas técnicas ampliamente utilizadas entre los fotógrafos:
El control de la luz y el color por parte del fotógrafo es otra herramienta poderosa a la hora de transmitir sensaciones que van más allá de la percepción visual y para dirigir la atención. Véase el artículo iluminación en fotografía para mayor detalle.
Así, por ejemplo, para resaltar el motivo es conveniente buscar un contraste de tono y/o color entre el motivo y el fondo. También es conveniente simplificar la composición, buscar fondos uniformes y pocos colores muy marcados en la foto; evitar los fondos llenos de detalles que puedan distraer la atención. En general es más impactante una fotografía con pocos elementos y pocos colores muy contrastados que una fotografía con muchos elementos en los que ninguno resalta especialmente sobre el resto.
Una opción vistosa para resaltar algunos motivos puede ser la de utilizar un
marco natural que lo rodee como fondo (pe. un pórtico, el marco de una ventana,
arreglos vegetales,...) y cuando se fotografía a objetos de tamaños inusuales,
para evitar que sobre el papel ya no parezcan tan impresionantes, se suele
colocar en el encuadre algún objeto de un tamaño conocido para el espectador que
le permita a éste establecer una comparación de volúmenes.
Del mismo modo, los distintos tipos de luz solar pueden producir distintos tipos
de sombras y matices afectando a la percepción de las texturas y los
volúmenes:
Según las estaciones la luz también es ligeramente diferente y ello también afecta a estos parámetros, y, por supuesto, el tiempo meteorológico también es crucial en este aspecto. Lo importante es que el fotógrafo sea consciente de la iluminación de que dispone en cada momento y su efecto sobre la fotografía de modo que pueda intentar contrarrestarlo (pe. con iluminación artificial, con un filtro,...) o simplemente cambiar de lugar o de punto de vista para realizar la toma en mejores condiciones.
El color también es importante ya que puede ser utilizado como otro recurso
expresivo más. La saturación de color evoca intensidad y los tonos suaves
tranquilidad. La cantidad de colores y su gama afecta también a la percepción
del espectador y a las sensaciones que en él se pueden evocar.
Finalmente, la fotografía en blanco y negro es también muy impactante y ayuda a resaltar mejor los contrastes y las variaciones tonales (por ejemplo de la piel). Además ayuda a que el color no distraiga de otros recursos expresivos (como la forma, la textura, la expresión de una cara) que el fotógrafo desee primar.
El retrato es uno de los grandes géneros de la fotografía ya que toma al propio ser humano y su complejidad como centro y motivo de la fotografía. Las capacidades expresivas de este género son inmensas, si bien es preciso que el fotógrafo sea capaz de transmitir las cualidades que desea resaltar utilizando apropiadamente todos los elementos a su disposición.
Desde el punto de vista de la composición existen múltiples directrices comúnmente aceptadas:
En esta imagen podemos observar los diferentes resultados en el agua variando la velocidad de exposición. Los cambios producidos en el fondo se debe a los cambios de diafragma para compensar la exposición, que repercuten en la profundidad de campo
El movimiento es uno de los principales motores de expresividad en la fotografía ya que los seres y objetos fotografiados a menudo están en movimiento mientras que la fotografía es eminentemente una instantánea congelada en la que nada se mueve.
La expresión del movimiento se consigue fundamentalmente actuando sobre el obturador y el diafragma y combinando estos elementos con otros como el enfoque selectivo.
Los dos efectos más habituales con respecto al movimiento son: