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El plan
de
marketing.
Las
políticas
comerciales
tienen
que ser
coordinadas
e
integradas
en
programas
de
acción
específicos
que
permitan
la
consecución
de los
objetivos
propuestos.
El plan
de
marketing
supone
la
elaboración
de un
documento
escrito
que
sirve de
instrumento
de
comunicación,
reflexión
y
control.
Implica
por
tanto,
la
elaboración
del plan
de
marketing
la
participación
de
numerosas
personas
de la
organización
y un
amplio
proceso
de
discusión
y
coordinación.
La toma
de
decisiones
por
anticipado
se
plasma
en un
documento
de
trabajo
que
facilita
la
coordinación.
El
plan de
marketing
especifica
las
políticas
comerciales
a
desarrollar
en el
horizonte
temporal
del
plan,
partiendo
de los
objetivos
comerciales.
El plan
de
marketing
generalmente
se
formula
para un
año y en
él se
especifican
las
distintas
acciones
que se
van a
desarrollar
para la
consecución
de los
objetivos.
Las
acciones
se
organizan,
encadenan
y
coordinan
entre sí
analizándose
las
interrelaciones
y su
compatibilidad
con el
entorno
y la
estrategia
empresarial.
La
formulación
de
planes
precisa
de una
programación
temporal
que fije
las
fechas
de las
distintas
acciones
y las
encadene
en el
tiempo.
El plan
por otra
parte
además
de ser
específico
tiene
que ser
flexible
y debe
analizar
las
circunstancias
que
pueden
obligar
a
alterar
la
planificación
y por
tanto
realizar
una
previsión
de los
riesgos.
De esta
forma,
el plan
contiene
acciones
alternativas
en
previsión
de
eventualidades.
Los
recursos
humanos,
financieros
y
materiales
que
precisan
las
distintas
acciones
se
especifican
en el
programa
de
acción.
De
especial
relevancia
es la
asignación
de
responsabilidades
a
las
diferentes
acciones
previstas,
el
reparto
de
tareas
de forma
que
exista
una
eficacia
y
coordinación
entre
todos
los
elementos
de la
organización.
El plan
de
marketing
debe
tomar en
consideración
la
cultura
empresarial
y la
planificación
de los
recursos
humanos,
su
selección,
formación,
motivación
y
organización.
Por
último,
el plan
fija la
forma en
que se
van a
medir
los
resultados
y
efectuar
el
seguimiento
y
control
de la
ejecución
del
plan.
Una vez
puestas
en
marcha
las
acciones
previstas,
en el
plan se
miden
los
resultados
y se
comparan
con los
objetivos
comerciales
previstos.
La
diferencia
entre
los
resultados
medidos
y los
objetivos
representan
las
desviaciones
positivas
o
negativas
con
respecto
a las
previsiones.
Las
desviaciones,
especialmente
las
significativas,
requieren
una
explicación
y el
estudio
de
medidas
correctoras.
En
definitiva,
un buen
sistema
de
control
permite:
A)
Revelar
las
variaciones
respecto
a los
resultados
previstos
y tomar
las
medidas
correctoras.
B)
Identifica
las
zonas y
áreas
problemáticas.
C)
Suministra
información
para
mejorar
en
sucesivas
ocasiones
la toma
de
decisiones.
D) Es un
elemento
esencial
en el
sistema
de
motivación,
control
y
remuneración
del
personal.
E)
Facilita
la
información
y
gestión
de los
directivos.
F)
Conseguir
que toda
la
organización
se
oriente
al
cliente.
El
entorno
cambiante
y
fuertemente
competitivo
de
las
empresas
requiere
de éstas
una
orientación
al
mercado.
Todos en
la
empresa
tienen
que ser
conscientes
de que
la
rentabilidad
de la
empresa
y su
supervivencia
depende
de los
clientes.
Todos
los
empleados
necesitan
estar
inmersos
en la
tarea de
construir
relaciones
con los
clientes.
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La
orientación al mercado debe guiar la
actuación de los responsables de
marketing, siendo especialmente
relevante los factores vinculados a
la velocidad en la recogida y
diseminación de la información
sobre el entorno, relacionadas con
la capacidad para operar con rapidez
en mercados en continuo cambio.
La orientación al mercado supone,
llevar a toda la organización
información sobre los clientes
actuales, potenciales y
competidores, que todos los
departamentos participen en la toma
de decisiones e inculcar un sentido
de compromiso hacia un servicio
impecable a los mercados de la
empresa.
Es necesario el análisis
conjunto de las oportunidades,
de forma que los individuos de los
distintos departamentos compartan
ideas y colaboren en la búsqueda de
soluciones, potenciando la acción
conjunta.
Cuando se refuerzan las relaciones,
la comunicación resulta más
efectiva, la coordinación más fuerte
y el compromiso es mayor.
En el mismo sentido afirma Regis
McKenna (1994, pág. 79) , que:
“El marketing es la integración de
los clientes en el diseño, el
desarrollo, la fabricación y los
procesos de ventas de la compañía.
Con el objeto de lograr una posición
distintiva en cualquier industria,
toda la compañía debe asumir la
responsabilidad del marketing.”
Una verdadera estrategia de
marketing de relación contiene cinco
factores distintivos:
A) Relación a largo plazo con el
cliente. Se trata de maximizar
el valor del cliente durante toda
una larga relación con la empresa.
El marketing de relación coloca la
venta singular dentro del contexto
más amplio de una relación global
del cliente con la empresa.
B) Flujo de comunicación en ambos
sentidos. La empresa establece
un sistema para comunicarse con los
clientes y recibir sus sugerencias,
consejos y quejas.
C) Economías de conjunto. El
marketing de relación se centra en
ampliar las relaciones con sus
clientes, en lugar de ampliar el
número de clientes. Las empresas se
centran en los clientes más
rentables y crean relaciones a largo
plazo con ellos.
D) Estrategias de adaptación.
La organización tiene que contar con
fuentes de información superiores
para adaptarse al cambio del entorno
y a los consumidores.
E) Centrarse en la productividad
del marketing. Se trata de
evaluar la eficacia de las acciones
de marketing mediante una base
objetiva. En los últimos años,
diversos autores han investigado y
desarrollado un marketing específico
que trata de conseguir que todo el
personal de la empresa se oriente al
cliente.
Es el denominado marketing interno,
que es la tarea de contratar,
entrenar y motivar al personal para
que sirva bien a los clientes.
El marketing interno opera
como un proceso que pretende:
A) Conseguir que todos los
empleados de todos los niveles
de la organización comprendan
las diferentes actividades del
negocio en el contexto de un entorno
que apoye el conocimiento del
cliente.
B) Preparar y motivar a todos
los empleados para actuar de
una manera orientada al cliente. La
satisfacción del cliente externo
constituye el criterio más
importante para la calidad del
servicio que presta la organización.
Pero el proporcionar un servicio de
alto nivel al cliente externo no es
posible, sin un personal altamente
motivado, satisfecho e integrado.
Hormigo Hernandez y Martínez García-Tuñon
(1996) diseñan un método que permite
conocer el grado de satisfacción del
cliente interno basado en siete
factores:
A) Estructura, organización,
objetivos. Mide el grado de
conocimiento e involucración del
cliente interno con los objetivos,
políticas y estructura.
B) Integración, cooperación.
El grado de integración, ayuda y
cooperación entre los clientes
internos.
C) Responsabilidad, estilo de
gestión. El grado de
cordialidad, estilo de dirección,
responsabilidad y autonomía.
D) Evolución profesional,
reconocimiento. La percepción de
la retribución y reconocimiento y
las expectativas de promoción y
evolución profesional.
E) Toma de decisiones. Evalúa
las actitudes frente al riesgo y la
calidad de la toma de decisiones.
F) Seguridad, retos. Las
condiciones de trabajo y el
comportamiento del cliente interno
frente a los retos.
G) Desarrollo. El grado de
satisfacción del cliente interno,
aceptación del puesto de trabajo y
autorrealización.
Mantener la relación entre la
organización y el cliente.
El marketing no suele terminar
cuando se realiza la venta, hay que
tener presente que después de la
venta, la relación entre la empresa
y el consumidor debe continuar. La
necesidad de mantener la
fidelidad del cliente y
conseguir una relación duradera es
enfatizada por el marketing
relacional.
El marketing relacional es un
sistema de gestión de marketing que
se esfuerza en crear una relación
duradera y constructiva con los
compradores, en contraste con el
marketing tradicional donde la
empresa tiene una óptica a más corto
plazo.
En el marketing relacional el centro
del beneficio es el cliente y atraer
nuevos clientes es un objetivo
intermedio.
El objetivo prioritario es el
mantenimiento y desarrollo de los
clientes existentes con el fin de
crear una relación a largo plazo
mutuamente rentable.
En este contexto es especialmente
importante el análisis y gestión de
la cartera de clientes.
Para la empresa que comercializa un
producto, especialmente si se trata
de productos de compra frecuente, la
satisfacción del consumidor
es condición necesaria para la
supervivencia y el éxito de la
empresa en el mercado. Por contra,
la insatisfacción del consumidor
puede aparejar además de la pérdida
del cliente, la difusión en el
mercado de una imagen negativa del
producto y la empresa.
Es de vital importancia por tanto,
la investigación y la gestión del
comportamiento post compra del
consumidor. Las quejas de los
consumidores se convierte en la
última oportunidad de conseguir la
plena satisfacción del consumidor y
el desarrollo de la intención de
recompra .
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