Editar un vídeo es tan
simple como pegar un conjunto de fotogramas
a otro y agregarle o no alguna transición
predeterminada por el programa que
utilicemos. Que la edición termine siendo un
buen vídeo final, atractivo
e interesante, depende de muchos otros
factores. También el editor que utilices
influirá en los resultados (según su
capacidad y el nivel de detalle que desees)
y por sobre todo, tu paciencia jugará un
papel fundamental. Para los principiantes –
o para los que consideran que algo les falta
– aquí les ofrecemos
cinco consejos
básicos para realizar un buen
trabajo de edición.
1.- Concepto
De nada nos sirve el mejor ordenador, el más
completo programa de edición, el material de
mejor calidad y un buen ojo si no tenemos
una idea clara de lo que deseamos crear. Lo
primordial a la hora de embarcarse en una
edición es
tener en claro qué es lo
que queremos lograr. Visualizar el
producto final y trazar las líneas de lo que
necesitamos para lograrlo. Con todo el
material digitalizado, necesitamos ver todos
los vídeos, conocer cada escena y
organizar las imágenes en nuestra
cabeza (o en un papel) antes de volcarlos en
la línea de tiempo del editor. Esto no sólo
nos ahorrará mucho tiempo, sino que, además,
asegurará que el producto final sea prolijo
y consistente.
2.- Material y Formato
Una vez consolidada la idea de lo que vamos
a realizar, tenemos que asegurarnos la
disponibilidad del material bruto. En primer
lugar, necesitamos
homogeneizar los
formatos. Si los clips a utilizar
tienen diferentes tamaños, lo ideal es
adaptar todo el material a la resolución más
baja (para evitar pixelado al maximizar).
Así mismo, todo el material tendría que
tener el mismo formato de compresión (DiVX,
XviD, etc). Sin dudas, lo ideal es que el
material esté sin comprimir o tenga la menor
compresión posible. Con todos los vídeos en
el mismo formato y tamaño llega el momento
de la organización. Volcando el contenido en
el editor, es recomendable
separar
el material por escenas, planos y
tomas (o por tipo de escenas/acciones si
utilizamos material ya trabajado)
en
carpetas. Esta parte del trabajo es
engorrosa y aburrida, pero nos facilitará
enormemente la edición cuando empecemos a
pegar los fotogramas.
3.- Sonido
El sonido es esencial en cualquier vídeo. La
mayoría de las veces nos pasa desapercibido,
pero sin él las secuencias no tendrían vida
alguna (piensen en las bandas de sonido de
las películas, casi nunca registramos la
música que suena de fondo, pero si no
estuviera allí, la escena completa perdería
clima y todo su sentido). Si queremos
editar un videoclip,
tenemos que encontrar una canción que vaya
bien con la imagen. Poner nuestro tema
favorito con imágenes que nos gustan no es
combinación suficiente. La
música
tiene que hablar de la escena y la
escena de la música (y vean que no decimos
la letra, sino el sonido). Si queremos
editar un corto, publicidad
o película, tenemos que considerar el mundo
que nos rodea. Esto es;
entorno
(pájaros, viento, grillos, motos, coches,
ventiladores, etc),
movimientos y
acciones (pasos, fricción de la
ropa en una escena silenciosa, vajilla,
puertas que se abren, golpes, etc) y una
pista clara para la voz. Cualquier evento
sonoro común en pantalla, sin su ruido
correspondiente se vuelve irreal, y por
tanto saca de contexto y pierde la atención
del espectador.
4.- Continuidad
Un
buen vídeo tiene que
mantener nuestra atención en la pantalla, y
esa atención se mantiene (más allá de lo
interesante del contenido) si las imágenes
imitan la
continuidad de la
realidad. Aunque no estemos pensando en “lo
que debe ser” cuando miramos un vídeo,
nuestra mente nos alerta de inmediato cuando
algo no se corresponde con su conocimiento y
costumbre. Si mostramos dos personas
dialogando a solas y luego de un corte seco
pasamos a un tercero en la misma
conversación, nuestra mente nos indica que
falta un pedazo de información. Eso nos saca
de lo que estamos viendo por un momento, nos
hace concientes del entorno y puede
llevarnos a mirar la hora, pensar en
pendientes y tantas otras cosas que hacen
que perdamos el hilo por completo (Este tipo
de
cortes en la continuidad
puede utilizarse a propósito, siguiendo un
fin específico, pero debe usarse con
cuidado). La continuidad puede estar tanto
en la temática como en los movimientos, y
sólo tenemos que mirar nuestro
vídeo
como espectador para notar cuando
un corte se vuelve demasiado abrupto. Si nos
falta material para unir escenas, puede
utilizarse el recurso de los fundidos
(fundidos entre fotogramas para las mismas
escenas o fundidos a negro para cambiar de
tema o demostrar el paso del tiempo), pero
siempre hay que evitar los abusos.
5.- Salida
Finalmente, después del largo y cansador
trabajo, tenemos que seguir
cuidando
la calidad y los formatos.
Primeramente renderizar todo el material y
asegurarnos que todas las transiciones
responden como lo deseamos y luego elegir un
buen
formato de salida.
Aunque nuestra intención sea publicar el
vídeo en YouTube lo mejor es exportar el
vídeo en la
mejor calidad
posible (en que lo posible es determinado
por la calidad inicial del material, la
velocidad de nuestro ordenador y el espacio
en nuestro disco duro) y luego comprimir el
material exportado a un vídeo de menor
calidad. Si desde el editor exportamos el
material en baja calidad, el resultado será
bastante más malo del que esperábamos.
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Para organizar tus ideas
puedes armar un storyboard
de lo que quieres lograr
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Organiza cada clip en
carpetas para facilitar tu
trabajo
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